Mi malhumor con las estrategias de marketing de las editoriales tenía que explotar un día. Y hoy, que me siento guerrero (Ony hace de las suyas y me contagia su rebeldía, aunque otro día ya os hablaré de Ella), he decidido hablar de esas geniales y fantabulosas recomendaciones en las portadas de las novelas.Supuestamente su misión es alentar al comprador, ¿no?
¡Ja, que os lo habéis creído! La mayor parte de ellas tienen efectos contraproducentes. ¿Cuántas personas no se atrevieron en un principio con Cazadores de Sombras únicamente por la frasecita de la señora Meyer en medio de la portada?
Porque encima esas frases van impresas en la portada y son indelebles. Algo que me repatea hasta límites insospechados. ¿Qué necesidad hay de estropear las ilustraciones? En los inicios de esta bonita tradición (cofcof) las frases se imprimían en bandas que podían quitarse. Después en la parte trasera. Pero ahora, lamentablemente, van en portada.
Pero ahora... ¡ah, ahora hemos llegado al final de la evolución! Se encarga de demostrárnoslo la cubierta de Paranormal, publicado por Ediciones B. ¿Recomendado por Cuore? Ejem... Diría que nada podrá superar esto, pero ya pensaba lo mismo de la frase de Edward y Bella hace meses y he tenido que comerme mis palabras. Por eso ahora no peco de inocente y me atrevo incluso a imaginar el próximo paso trascendental en el mundo portadil. Atención, señoras y señores, la futura recomendación será algo así, palabra allí, palabra allá: El libro que utiliza Yola Berrocal para calzar las patas de su muebles.¿Que no? Ya veréis, tiempo al tiempo...
